La mayor estructura criminal del país, conocida como Clan del Golfo o Ejército Gaitanista de Colombia, anunció este miércoles la suspensión provisional de los diálogos de paz con el Gobierno de Gustavo Petro, tras la reunión del mandatario colombiano con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Según el grupo armado, la decisión se tomó para “consultar internamente” tras la supuesta entrega de nombres de sus cabecillas a Estados Unidos, entre ellos el de alias Chiquito Malo, considerado uno de sus líderes más importantes.
Aunque se habla de una pausa en las conversaciones, no existe una notificación formal al Gobierno, lo que mantiene incertidumbre sobre el rumbo del proceso y sus efectos en el país.
La situación de violencia y presencia de grupos armados ilegales ha generado alerta en varias zonas del Huila, donde comunidades y autoridades han reportado impactos crecientes del conflicto. Aunque en este departamento no se reconoce una presencia fuerte del Clan del Golfo como en otras regiones del país, la crisis de orden público afecta municipios como Neiva, Tello, Baraya, Colombia, La Plata, Pitalito y Algeciras, que han visto incrementos en hechos violentos, extorsiones y amenazas ligadas a estructuras criminales y disidencias armadas.
Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han advertido que la escalada del conflicto en distintas regiones obliga a reforzar esfuerzos de seguridad y atención a la comunidad, ante el riesgo de que la suspensión de diálogos de paz contribuya a intensificar el control territorial y la violencia.
La decisión del Clan del Golfo también pone en tensión otras mesas de negociación con grupos ilegales y reaviva el debate nacional sobre la estrategia de paz, la seguridad ciudadana y la estabilidad de las zonas rurales y urbanas más golpeadas por hechos delictivos.

