Tribunal de Bogotá concluye que hechos del estallido social de 2021 no fueron espontáneos
Una decisión judicial del Tribunal Superior de Bogotá reavivó el debate sobre las protestas del 2021 en Colombia, al establecer que varios de los hechos violentos registrados durante el llamado estallido social en la capital no fueron espontáneos, sino parte de una estructura organizada.
Según el fallo, conocido el 2 de mayo de 2026, los magistrados concluyeron que detrás de distintos disturbios hubo coordinación entre los implicados, basada en interceptaciones, testimonios y seguimientos que evidencian planificación previa y distribución de roles.
Existencia de una red organizada
La investigación determinó que algunos de los procesados habrían mantenido vínculos con actores armados ilegales, con quienes sostenían যোগাযোগ constante y recibían instrucciones antes de ejecutar acciones violentas en la ciudad.
El expediente judicial reconstruyó cómo operaba esta estructura, señalando que no se trató de hechos aislados, sino de una red con funcionamiento definido que afectó la movilidad, el comercio y la seguridad en Bogotá.
Condenas por terrorismo y concierto para delinquir
Como resultado del proceso, la justicia condenó a tres de los principales implicados a 19 años de prisión por los delitos de terrorismo y concierto para delinquir, mientras que una cuarta persona recibió una pena de 10 años de cárcel.
La sentencia, elaborada bajo la ponencia del magistrado Jaime Andrés Velasco Muñoz, marca un precedente al reinterpretar parte de los episodios del estallido social bajo una lógica de գործող coordinación criminal.
Reacciones y debate
El fallo ha generado reacciones en distintos sectores políticos, jurídicos y académicos, ya que cuestiona la idea de que las manifestaciones violentas fueron únicamente una expresión ciudadana espontánea.
La decisión abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el estallido social de 2021, uno de los episodios más complejos de la historia reciente del país, y plantea interrogantes sobre el papel de actores ilegales en escenarios de protesta social.

