Se le acaba la guachafita a vecinos ruidosos: el paso a paso legal y las pruebas clave para frenar el ruido en conjuntos residenciales
Vivir bajo el régimen de propiedad horizontal puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza cuando se tienen vecinos que alteran la tranquilidad con fiestas constantes, música a alto volumen y desórdenes a altas horas de la madrugada. Ante la ineficacia de las llamadas repetitivas a la vigilancia o a las patrullas nocturnas, existen herramientas jurídicas efectivas para ponerles freno.
El truco legal: de la queja interna a la querella policiva
Durante su intervención en el programa El Klub de la emisora La Kalle, el reconocido abogado penalista Francisco Bernate Ochoa explicó detalladamente los mecanismos legales que los ciudadanos pueden activar para lograr soluciones definitivas:
- Intentar el acuerdo interno: El primer paso sugerido es acudir al Comité de Convivencia de la copropiedad para buscar una mediación directa con el residente infractor. Sin embargo, si la persona se muestra reacia o reincidente, el diálogo deja de ser una opción viable.
- Interponer una querella formal: Cuando los llamados de atención y las patrullas ocasionales no funcionan, el jurista aconseja acudir directamente a la estación de policía de la localidad para instaurar una querella formal por atentados contra la convivencia. Esto obliga a la autoridad a citar a ambas partes a una audiencia formal, imponer multas y fijar órdenes de cumplimiento obligatorio.
Pruebas indispensables para radicar la denuncia
Para que la querella prospere sin contratiempos en los despachos de policía, es fundamental respaldar la queja con soportes probatorios sólidos:
- Registros audiovisuales: Videos grabados desde tu apartamento que evidencien el ruido excesivo a altas horas de la noche.
- Mediciones de decibeles: Capturas de pantalla de aplicaciones móviles especializadas en medir el nivel de ruido.
- Minuta de vigilancia: El libro de registro de la portería, donde deben quedar consignados los reportes, horarios y llamadas de atención previos realizados por los celadores.
- Mensajes de texto: Chats o escritos en los que se le haya reclamado directamente al vecino por la situación.
¿Qué pasa si el vecino insiste en hacer ruido?
El experto advirtió que si el infractor desacata las órdenes o las amonestaciones impuestas por la autoridad policial tras la audiencia de conciliación, la falta deja de ser un simple problema de convivencia y escala al ámbito penal. Desobedecer estas disposiciones constituye el delito de fraude a resolución judicial o administrativa, lo que activaría investigaciones directas por parte de la Fiscalía General de la Nación.

