Crece la preocupación en el sector energético colombiano ante las advertencias de expertos y exfuncionarios sobre un posible riesgo de apagones y escasez de gas natural en medio de la llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Las críticas apuntan directamente a decisiones adoptadas por el Gobierno del presidente Gustavo Petro en materia energética y de transición hacia energías limpias.
El exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta aseguró en entrevista con medios nacionales que el país “no está preparado” para afrontar un fenómeno de El Niño catalogado entre fuerte y muy fuerte. Según explicó, el déficit de energía firme y la falta de nuevas inversiones podrían derivar en una crisis de abastecimiento eléctrico y aumentos en las tarifas de energía y gas.
Acosta cuestionó especialmente la política energética del Gobierno Petro y señaló que se habrían “manipulado cifras” relacionadas con la oferta energética disponible en el país. Además, criticó la suspensión de nuevos contratos de exploración de gas y petróleo, advirtiendo que la medida podría acelerar la dependencia de importaciones de gas a precios más altos.
Las alertas también coinciden con reportes del operador XM y análisis del sector eléctrico que evidencian una brecha entre la demanda proyectada y la energía firme disponible para los próximos meses. Expertos sostienen que la combinación entre sequías prolongadas, bajos niveles de embalses y retrasos en proyectos energéticos podría poner presión sobre el sistema eléctrico nacional.
Desde el Gobierno nacional, el Ministerio de Minas y Energía defendió las medidas adoptadas y aseguró que ya se activó una hoja de ruta con 50 acciones para prevenir afectaciones en el suministro energético durante el fenómeno climático. El ministro Edwin Palma afirmó que el plan busca garantizar confiabilidad y capacidad de respuesta ante eventuales emergencias.
No obstante, sectores empresariales y analistas energéticos consideran que las acciones llegaron tarde y que persisten incertidumbres sobre la capacidad del país para responder a una temporada seca extrema. Algunos incluso compararon el escenario actual con la crisis energética registrada en Colombia entre 2015 y 2016, cuando el fenómeno de El Niño llevó al país al borde del racionamiento eléctrico.
El debate ocurre en medio de crecientes tensiones entre el Gobierno y distintos sectores económicos por la política de transición energética impulsada por Petro, que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y acelerar el uso de energías renovables. Mientras el Ejecutivo insiste en que el modelo actual requiere transformaciones profundas, críticos advierten que el país podría enfrentar consecuencias económicas y sociales si no garantiza primero la estabilidad del sistema energético.
