Fenalco advierte que gran industria puede asumir el aumento del salario mínimo de 23,7 %, pero micro y pequeñas empresas no
Bogotá, Colombia — 16 de febrero de 2026 — La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) aseguró este lunes que las grandes industrias sí tienen la capacidad de pagar el aumento del salario mínimo decretado para 2026, pero advirtió que la mayoría del tejido empresarial colombiano —compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas— podría no soportar ese ajuste y enfrentaría graves dificultades económicas.
El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, sostuvo que el incremento salarial de 23,7 %, fijado por el Gobierno, es sostenible para empresas con mayor capacidad financiera, pero “insostenible” para la mayoría de negocios formales, especialmente aquellos intensivos en mano de obra. Según el dirigente gremial, este tipo de compañías representan alrededor del 93 % del tejido productivo y no cuentan con los márgenes necesarios para afrontar un alza de nómina de tal magnitud sin poner en riesgo su operación.
Cabal destacó que en Colombia solo una parte relativamente pequeña de la población activa ganaba el salario mínimo, mientras que millones de trabajadores están en la informalidad o desempleados, lo que eleva la preocupación por cómo impactará el salario en el empleo formal. Para él, un aumento tan alto podría desalentar la formalización laboral y agravar la precariedad en el mercado de trabajo.
La advertencia de Fenalco se da en medio de un clima de debate nacional sobre la sostenibilidad del aumento salarial y su impacto en la economía. El gremio ha argumentado en diversas oportunidades que la metodología empleada para fijar el salario carece de un sustento técnico sólido y que ignorar variables como inflación y productividad podría tener efectos negativos como reducción de empleos formales o cierre de pequeñas firmas.
En recientes declaraciones, Cabal incluso celebró la suspensión provisional del decreto del salario mínimo ordenada por el Consejo de Estado, asegurando que la medida permite revisar el incremento bajo criterios técnicos y protege al empleo en las mipymes.
El llamado de Fenalco apunta a que cualquier decisión sobre el salario mínimo debe considerar tanto la capacidad de pago de las empresas como el impacto en el empleo formal, sin comprometer la viabilidad de los negocios más vulnerables dentro del sector productivo colombiano.

