El periodista Juan Pablo Barrientos, reveló por medio de su libro ‘Dejad que los niños vengan a mí’, las denuncias de algunos niños y padres que afirmaron haber recibido dinero por parte de los sacerdotes de la Iglesia Católica de Medellín para que no dijeran nada por todos los abusos a los que eran sometidos.
“El pederasta más conocido de Medellín, encubierto por el actual arzobispo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Tobón Restrepo, es Roberto Antonio Cadavid Arroyave, de 61 años, quien fue párroco y rector siete años, entre 1998 y 2005, de la parroquia y del colegio de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en el barrio Niquía, en Bello. Un cargo todopoderoso que Cadavid usó para abusar de sus monaguillos y sus estudiantes”, dijo.
Según una fuente protegida de Vorágine, la Arquidiócesis le entregó doscientos millones de pesos en efectivo, a una de sus víctimas en una mochila, luego de amenazarlo con hacer pública la noticia.
Pero eso no es todo, el periodista aseguró que el entonces arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, negoció el silencio de otro de los niños que el cura recién había violado.
De acuerdo con Barrietos, la iglesia negociaba con los padres de los niños abusados una cantidad de dinero para así evitar que estos revelaran todo públicamente, limpiando así el nombre de la Iglesia y continuando con los aberrantes casos, pues a pesar de los increíbles montos que tenían que darles a las familias, continuaban cometiendo los abusos.
Otros de los sacerdotes mencionados por el periodista es Álvaro Pimienta Restrepo, un párroco desde el 17 de febrero de 2020, que silenció a su víctima de tan solo 14 años con una suma de 200 millones de pesos para sus estudios superiores, que luego tenía que devolverle.
Lo increíble del caso, es que el hombre sigue ejerciendo su vocación según el periodista aún con mujer, hija e incluso nieta.
“La Arquidiócesis de Medellín asegura que no ha recibido ninguna denuncia contra el religioso, quien comparte su trabajo sacerdotal con su esposa, una hija y una nieta”, dijo.
“No niego ni confirmo”, expresó.
Pero hay no termina, pues Barrietos también mencionó al sacerdote Hernando Antonio Pulgarín Agudelo, quien abusó de una monaguilla de la parroquia en la que trabajaba.
Por si fuera poco, el hombre la dejo embarazada. Sin embargo, la Arquidiócesis la silenció con la promesa de una finca de 300 millones de pesos para la cual puso dinero el anterior arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, quien dijo haberlo ayudado con la suma por pesar, ya que el religioso no tenía recursos para esta transacción.

