Madre de hermanas asesinadas en Barranquilla dice que eran “novias de chirretes” y da más detalles del caso
Barranquilla, Atlántico — En medio de la indignación por el hallazgo sin vida de Sheridan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, sus familiares continúan aportando detalles que buscan esclarecer las circunstancias que rodearon su desaparición y posterior homicidio. Las adolescentes habían desaparecido desde la noche del martes 17 de febrero, tras salir durante las celebraciones del Carnaval de Barranquilla y fueron encontradas enterradas en una zona enmontada del municipio de Malambo el pasado 2 de marzo.
La madre de las jóvenes, María Noriega Cruz, relató ante las autoridades y medios de comunicación que sus hijas mantenían relaciones sentimentales con dos jóvenes conocidos en redes sociales a quienes describió como “novios de chirretes”. Según su testimonio, las menores habrían tenido contacto con estas personas mediante videollamadas y encuentros organizados durante los días del Carnaval, lo que facilitó que las víctimas aceptaran salir con ellos la noche en que desaparecieron.
Noriega Cruz también reveló que empezó a recibir mensajes de extorsión y amenazas tras la desaparición de sus hijas, en los cuales le exigían dinero —primero hasta 50 millones de pesos y luego sumas menores— a cambio de supuestamente liberar a las menores. En los mensajes y videollamadas, incluso una de las voces fue reconocida por la madre como perteneciente a uno de los jóvenes con quienes sus hijas habían conversado.
La Policía Metropolitana de Barranquilla capturó en las últimas horas a dos jóvenes —uno ya detenido tras ser dado de alta médica y otro aún en observación tras un accidente— señalados como presuntos implicados en el doble homicidio. En uno de los celulares incautados a los capturados se encontraron grabaciones y evidencia multimedia relacionadas con las amenazas y el crimen, incluidas escenas en las que se muestra un arma apuntando a una de las menores.
Aunque las investigaciones continúan y las autoridades judiciales avanzan en las indagaciones para establecer responsabilidades, la familia ha insistido en que las jóvenes no tenían intenciones de ponerse en riesgo y que confiaron en las personas con quienes se comunicaron por redes sociales durante los días feriados. El caso ha generado conmoción en la comunidad del Atlántico y ha reabierto el debate sobre la seguridad de los menores en entornos digitales y sociales.

